Se dijo, ya, que cada atardecer es único, hermoso, irrepetible. Los colores se multiplican, como las sensaciones. Da ganas, a veces, de abrazar esa pelota anaranjada, calurosa, a veces agobiante. Cosa imposible, claro. Sólo en sueños. O en sensaciones.
.
Bahía de Santa Marta, Colombia
Febrero de 2010

Una foto RE Ohm.
RE.