Caminás por la ciudad amurallada, sacás fotos varias, apreciás los colores, sentís los aromas y sabores, y de pronto te encontrás con este hombre ahí, sentado en una incómoda silla de plástico, con una cerveza en la mano y los ojos perdidos quién sabe dónde.
Y te hacés el gil, el que no mira cuando mira, y preparás la cámara. Y entonces, todo un personaje, con ganas de ‘vender’ su producto, se da cuenta. Pide que entremos: “Pasen, pasen”. Y posa. Y dice: “Viva el Che! Viva Argentina!”.
Viva.
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Cartagena de Indias, Colombia
Febrero de 2010

Una mezcla entre Castells y Horacio Guarany.